miércoles, 5 de diciembre de 2012

El Voyager en la autopista de salida del sistema solar/The Voyager in the exit highway of the solar system



La nave espacial Voyager 1 ha entrado en una nueva región, situada en los más lejanos confines de nuestro sistema solar y que, según piensan los científicos, es la última zona que la nave debe cruzar antes de llegar al espacio interestelar.
Los científicos consideran esta región como una nueva autopista magnética para las partículas cargadas, en la que las líneas del campo magnético de nuestro sol se conectan con las del campo magnético interestelar. Esta conexión permite que las partículas cargadas de baja energía que se producen en la heliosfera, es decir la nube de partículas cargadas que el sol expele a su alrededor, se curvan y permiten que las partículas exteriores cargadas de alta energía se canalicen. Antes de llegar a esta zona, las partículas cargadas interiores rebotaban en todas direcciones, como si estuvieran atrapados en carreteras locales dentro de la heliosfera.
El equipo del Voyager deduce que esta región está todavía dentro de nuestra burbuja solar porque la dirección de las líneas del campo magnético no ha cambiado. Se prevé que esta dirección cambie cuando el Voyager llegue al espacio interestelar.
Según Edward Stone, científico del proyecto Voyager en el California Institute of Technology, Pasadena, "aunque la Voyager 1 está todavía dentro del entorno solar, ahora podemos comprobar lo que se siente al estar en el exterior con las partículas entrando y saliendo de esta autopista magnética…/…Creemos que esta es la última etapa de nuestro viaje al espacio interestelar. Nuestra mejor estimación es que eso se producirá en un periodo comprendido entre unos pocos meses y un par de años. Esta nueva región no era lo que esperábamos, pero hemos aprendido a esperar lo inesperado del Voyager ".
Desde diciembre de 2004, cuando la la Voyager 1 cruzó un punto en el espacio llamado choque de terminación (termination shock), la nave ha estado explorando la llamada heliopausa, la capa externa de la heliosfera. En esta región, la corriente de partículas cargadas procedentes del Sol, el viento solar, desacelera bruscamente desde velocidades supersónicas y se vuelve turbulento. El entorno de la Voyager 1 fue consistente con esto durante cerca de cinco años y medio, pero posteriormente la nave espacial detectó que la velocidad del viento solar hacia afuera se redujo hasta cero. En ese momento, la intensidad del campo magnético comenzó a aumentar.
Los datos de los dos instrumentos que miden las partículas cargadas a bordo de la Voyager 1, mostraron que la nave espacial entró por primera vez en esta zona de autopista magnética el 28 de julio de 2012. La zona se acercó y se alejó de la nave varias veces, pero a partir del 25 de agosto el entorno magnético se ha mantenido constante.
"Si estuviéramos que juzgar únicamente a partir de los datos de las partículas cargadas, yo hubiera pensado que ya estábamos fuera de la heliosfera", dijo Stamatios Krimigis, investigador principal del instrumento de partículas cargadas de baja energía, con sede en el Johns Hopkins Applied Physics Laboratory, Laurel, Md . "Pero tenemos que mirar lo que nos dicen todos los instrumentos, y sólo el tiempo dirá si nuestras interpretaciones acerca de esta frontera son correctas."
Los datos de la nave revelaron que el campo magnético se hacía más fuerte cada vez que la Voyager entraba en la región de autopista; sin embargo, la dirección de las líneas del campo magnético no cambió.
"Estamos en una región magnética diferente a cualquiera en la que hayamos estado antes - aproximadamente 10 veces más intensa que antes del choque de terminación -, pero los datos del campo magnético no muestran ninguna indicación de que estemos en el espacio interestelar", dijo Leonard Burlaga, miembro del equipo del magnetómetro del Voyager con sede en el Goddard Space Flight Center en Greenbelt, Md. "Los datos del campo magnético fueron la clave para saber cuando cruzamos el choque de terminación, y esperamos que estos datos nos digan también cuando alcanzamos por primera vez el espacio interestelar . "
Las naves Voyager 1 y 2 se lanzaron en 1977con 16 días de intervalo. Con ellas hemos visitado Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. La Voyager 1 es el objeto más lejano hecho por el hombre. Está a unos 18 mil millones de kilómetros 11 del Sol y sus señales tardan aproximadamente 17 horas en llegar a la Tierra. La Voyager 2, la nave espacial que más ha funcionado en continuo, está a 15 mil millones de kilómetros del Sol. La Voyager 2 ha observado cambios parecidos a los de la Voyager 1, pero mucho más graduales, y los científicos no creen que haya alcanzado la autopista magnética.

 
The Voyager 1 spacecraft has entered a new region at the far reaches of our solar system that scientists feel is the final area the spacecraft has to cross before reaching interstellar space.
Scientists refer to this new region as a magnetic highway for charged particles because our sun's magnetic field lines are connected to interstellar magnetic field lines. This connection allows lower-energy charged particles that originate from inside our heliosphere -- or the bubble of charged particles the sun blows around itself -- to zoom out and allows higher-energy particles from outside to stream in. Before entering this region, the charged particles bounced around in all directions, as if trapped on local roads inside the heliosphere.
The Voyager team infers this region is still inside our solar bubble because the direction of the magnetic field lines has not changed. The direction of these magnetic field lines is predicted to change when Voyager breaks through to interstellar space.
"Although Voyager 1 still is inside the sun's environment, we now can taste what it's like on the outside because the particles are zipping in and out on this magnetic highway," said Edward Stone, Voyager project scientist based at the California Institute of Technology, Pasadena. "We believe this is the last leg of our journey to interstellar space. Our best guess is it's likely just a few months to a couple years away. The new region isn't what we expected, but we've come to expect the unexpected from Voyager."
Since December 2004, when Voyager 1 crossed a point in space called the termination shock, the spacecraft has been exploring the heliosphere's outer layer, called the heliosheath. In this region, the stream of charged particles from the sun, known as the solar wind, abruptly slowed down from supersonic speeds and became turbulent. Voyager 1's environment was consistent for about five and a half years. The spacecraft then detected that the outward speed of the solar wind slowed to zero. The intensity of the magnetic field also began to increase at that time.
Voyager data from two onboard instruments that measure charged particles showed the spacecraft first entered this magnetic highway region on July 28, 2012. The region ebbed away and flowed toward Voyager 1 several times. The spacecraft entered the region again Aug. 25 and the environment has been stable since.
"If we were judging by the charged particle data alone, I would have thought we were outside the heliosphere," said Stamatios Krimigis, principal investigator of the low-energy charged particle instrument, based at the Johns Hopkins Applied Physics Laboratory, Laurel, Md. "But we need to look at what all the instruments are telling us and only time will tell whether our interpretations about this frontier are correct."
Spacecraft data revealed the magnetic field became stronger each time Voyager entered the highway region; however, the direction of the magnetic field lines did not change.
"We are in a magnetic region unlike any we've been in before -- about 10 times more intense than before the termination shock -- but the magnetic field data show no indication we're in interstellar space," said Leonard Burlaga, a Voyager magnetometer team member based at NASA's Goddard Space Flight Center in Greenbelt, Md. "The magnetic field data turned out to be the key to pinpointing when we crossed the termination shock. And we expect these data will tell us when we first reach interstellar space."
Voyager 1 and 2 were launched 16 days apart in 1977. At least one of the spacecraft has visited Jupiter, Saturn, Uranus and Neptune. Voyager 1 is the most distant human-made object, about 11 billion miles (18 billion kilometers) away from the sun. The signal from Voyager 1 takes approximately 17 hours to travel to Earth. Voyager 2, the longest continuously operated spacecraft, is about 9 billion miles (15 billion kilometers) away from our sun. While Voyager 2 has seen changes similar to those seen by Voyager 1, the changes are much more gradual. Scientists do not think Voyager 2 has reached the magnetic highway.

Tomado de /Taken from NASA