lunes, 8 de diciembre de 2008

La astronomía resucita una supernova del siglo XVI/ Astronomers resurrect 16th-Century Supernova

Astronomie Populaire de Camille Flammarion (1872).
Un equipo de astrónomos ha usado los ecos de luz como una máquina del tiempo para desenterrar los secretos de uno de los sucesos más relevantes de la historia de la astronomía: una explosión estelar que se divisó desde la Tierra hace más de 400 años. Un equipo internacional encabezado por Oliver Krause, del Instituto Max Planck de Astronomía, Alemania, ha utilizado una nube galáctica como si se tratara de un «espejo» interestelar, y ha analizado la misma luz que pasó por la Tierra en el siglo XVI. Así han determinado por vez primera el tipo exacto al que perteneció aquella explosión. El Observatorio de Calar Alto ha contribuido a este descubrimiento y los resultados aparecen publicados en la revista científica Nature, en el número del 4 de diciembre de 2008.
Una estrella nueva y brillante apareció en el cielo a principios de noviembre de 1572. El astro nuevo brillaba más que todas las demás estrellas y llegaba a ser visible incluso a plena luz del día. La observaron multitud de astrónomos en todo el mundo, y contribuyó a alterar para siempre nuestra compresión del universo. Las medidas precisas de la posición de aquella estrella efectuadas por el científico español Jerónimo Muñoz, profesor en la Universidad de Valencia, y por el astrónomo danés Tycho Brahe, mostraron que el objeto estaba situado mucho más allá de la Luna. Esto entraba en conflicto con la tradición aristotélica que había dominado el pensamiento occidental durante casi 2.000 años. El suceso de 1572 supuso un hito en la historia de la ciencia y en la actualidad se conoce como la supernova de Tycho.
El equipo de Krause ha usado una nube galáctica como un «espejo» interestelar, y así han re-observado la misma luz que se contempló en la Tierra en el siglo XVI (poco antes de que se inventara el telescopio), pero con los recursos disponibles en observatorios modernos. La supernova de 1572 yace en la constelación de Casiopea y a alrededor de 11.000 años-luz del Sistema Solar. Por lo tanto, la explosión sucedió realmente hace más de 11.000 años.

Calar Alto ObservatoryAstronomers have used light echoes as a time machine to unearth secrets of one of the most influential events in the history of astronomy –a stellar explosion witnessed on Earth more than 400 years ago. By using a Galactic cloud as interstellar “mirror” an international team led by Oliver Krause of the Max Planck Institute for Astronomy in Germany has now re-analysed the same light seen on Earth in the 16th century and have, for the first time, determined the exact type of the explosion that happened. Calar Alto Observatory has contributed to this discovery and these results were published in the scientific journal Nature, 4th December 2008 issue.
A brilliant new star appeared on the sky in early November 1572. The new star outshined all other stars in brightness and was even visible during daylight. It was widely observed by astronomers all around the world and it helped to change our understanding of the Universe forever. Precise measurements of the star position by the Spanish scientist Jerónimo Muñoz, professor at the University of Valencia, and the Danish astronomer Tycho Brahe, revealed that the star was located far beyond the Moon. This was inconsistent with the Aristotelian tradition that had dominated western thinking for nearly 2000 years. The supernova of 1572 was a cornerstone in the history of science and is today known as Tycho's supernova.
By using a galactic cloud as interstellar “mirror”, Krause's team could re-observe the same light witnessed on Earth in the 16th century –shortly before the invention of the telescope– with the powerful scientific tools of the 21st century available at modern observatories. The supernova of 1572 is placed in the Cassiopeia constellation, and at around 11,000 light-years from the Solar System. The explosion really happened, thus, more than 11,000 years ago.

Tomado de/Taken from Observatorio de Calar Alto. English translation from Science Daily